Haití perdió 1-0 ante Escocia en su estreno mundialista, pero dejó una imagen de coraje, intensidad y resistencia que fue reconocida incluso en la derrota. El equipo caribeño peleó hasta el final, incomodó por momentos a los escoceses y mantuvo vivo el partido pese a estar en desventaja desde la primera parte.
El único gol del encuentro llegó por intermedio de John McGinn en el minuto 28, en una acción que terminó desviada y descolocó al arquero haitiano. Aun así, Haití no se desordenó ni se resignó: buscó el empate por ambos costados y empujó con orgullo en los minutos finales, aunque sin la precisión necesaria para concretar.
Un debut con carácter
El partido se jugó en el Gillette Stadium, en Foxborough, Massachusetts, por la primera fecha del Grupo C del Mundial 2026. Escocia llevó la ventaja mínima, pero Haití sostuvo el ritmo competitivo y mostró una actitud que le permitió discutir el trámite durante buena parte del encuentro.
La selección haitiana, que regresó a una Copa del Mundo después de 52 años, dejó señales positivas en funcionamiento y entrega. Aunque el marcador no le favoreció, su postura competitiva le permitió ganar respeto en una zona exigente del torneo.
Escocia sufre poco
Escocia, por su parte, sumó tres puntos valiosos y se adueñó del liderato momentáneo del grupo. Sin brillar de forma contundente, le alcanzó con orden defensivo y eficacia en una de las pocas jugadas claras que generó.
El equipo europeo también supo resistir la presión de Haití en el tramo final, cuando el conjunto caribeño adelantó líneas y buscó con insistencia el empate. Ese cierre le dio al partido un tono de tensión hasta el último minuto.
Lectura del resultado
Más allá de la derrota, Haití salió del campo con una imagen digna y competitiva, algo valioso en un debut mundialista. Su capacidad para sostenerse en el partido y no bajar los brazos refuerza la idea de que puede competir con intensidad frente a rivales de mayor recorrido.
La derrota duele, pero el mensaje fue claro: Haití no se entregó y obligó a Escocia a trabajar cada pelota. En torneos cortos como el Mundial, ese tipo de actuación suele ser un punto de partida para lo que venga después