La NASA detecta una masiva "ola de calor" en el Pacífico: Las ondas Kelvin anticipan un posible Super El Niño - Honduras Imparcial
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La NASA detecta una masiva "ola de calor" en el Pacífico: Las ondas Kelvin anticipan un posible Super El Niño

 

NEGOCIOS Y TECNOLOGÍA

Ciencia | Cambio Climático | Monitoreo Satelital

ALERTA CLIMÁTICA GLOBAL

El satélite Sentinel-6 registró una gigantesca masa de agua cálida avanzando hacia Sudamérica. Al expandirse por el calor, el océano registra elevaciones de más de 15 centímetros por encima de su promedio normal frente a Perú, Ecuador y Colombia, amenazando con desatar eventos climáticos extremos.

POR: REDACCIÓN NEGOCIOS Y TECNOLOGÍA

Tegucigalpa, M.D.C., Honduras — Lunes 1 de junio de 2026

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha encendido las alarmas de la comunidad científica internacional tras detectar una anomalía térmica de proporciones colosales en el Océano Pacífico. Imágenes y mediciones de alta precisión obtenidas por el satélite Sentinel-6 Michael Freilich confirman el avance de una descomunal masa de agua cálida de miles de kilómetros de longitud que ya golpea las costas de Sudamérica, un fenómeno que los expertos consideran el aviso definitivo del desarrollo de un episodio potencialmente severo de El Niño para finales de este año.

El hallazgo, analizado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en California, se centra en la identificación de ondas Kelvin: gigantescos pulsos de agua caliente que viajan de oeste a este a lo largo del ecuador. Este proceso físico altera drásticamente la topografía marina debido a la expansión térmica (el agua ocupa más volumen a mayor temperatura). Como consecuencia directa, el nivel del mar frente a las costas de Perú, Ecuador y Colombia ya registra elevaciones que superan los 15 centímetros por encima de los promedios históricos.

¿Qué son las Ondas Kelvin y cómo "encienden" El Niño?

El fenómeno de El Niño no aparece de la noche a la mañana; se construye mediante la acumulación de calor subsuperficial impulsado por la dinámica de los vientos planetarios.

  • El origen: Cuando los vientos alisios que normalmente soplan hacia el oeste se debilitan o invierten su dirección, el agua cálida acumulada en el sudeste asiático y Micronesia se libera, desplazándose como una onda submarina hacia América.

  • La evolución actual: El Sentinel-6 detectó un primer pulso débil en enero que llegó a disiparse, pero un segundo pulso masivo formado en marzo ha logrado consolidarse. Al arribar de forma continua durante meses, estas ondas sepultan el agua fría de la corriente de Humboldt y consolidan el calentamiento global del ecosistema marino.

"Aunque el evento de este año comenzó un poco más tarde que los grandes fenómenos de El Niño de 1997 y 2015, ya está empezando a ganar terreno rápidamente", advirtió Josh Willis, investigador principal del JPL de la NASA. "Veremos qué tan grande se vuelve", sentenció.

Efectos devastadores: El impacto global en la mira

Desequilibrio hídrico radical: La masa de agua caliente altera por completo la interacción entre el océano y la atmósfera. Al evaporarse mayores volúmenes de agua en zonas inusuales, se debilita la corriente en chorro y se transforman los patrones de lluvia a escala planetaria, provocando impactos contrapuestos pero igualmente destructivos.

Región GeográficaEfecto Climático EsperadoConsecuencias Socioeconómicas
Costa Pacífica de América (Perú, Ecuador, Colombia)Precipitaciones torrenciales e inundaciones extremas.Colapso de infraestructura, deslaves y destrucción de la pesca local por falta de nutrientes.
Centroamérica y MéxicoSequías prolongadas y retraso de la época lluviosa.Crisis en los niveles de embalses, desabastecimiento de agua y pérdidas severas en la agricultura.
Sur de Asia / IndiaDebilitamiento del monzón estacional.Escasez crítica de agua y reducción de cultivos clave como el arroz.
Norte de EE.UU. y CanadáInviernos anómalamente cálidos y secos.Alteración de los ciclos invernales y mayor riesgo latente de incendios forestales.

Sentinel-6: El vigilante milimétrico del cambio climático

La detección temprana de esta amenaza ha sido posible gracias a la tecnología del Sentinel-6, una misión conjunta entre la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). Lanzado con el objetivo de monitorizar el cambio climático, este satélite tiene la capacidad de medir la altura de la superficie oceánica con precisión milimétrica cada diez días desde una altitud de 1,336 kilómetros.

Científicos como Séverine Fournier, científica adjunta del proyecto, recuerdan que aunque cada ciclo de El Niño es único, casi todos comparten una regla ineludible: "Hacen que el año sea extremadamente caluroso y desencadenan cambios monumentales en las lluvias de todo el globo". Con las temperaturas de la superficie del mar rompiendo récords históricos de forma global, la llegada de este fenómeno meteorológico podría empujar al planeta hacia escenarios climáticos sin precedentes en la era moderna.