Dictadores, drogas y discordia: cómo EE.UU. moldeó las crisis de América Latina en los 80

DAVID RAUDALES
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La influencia decisiva de Estados Unidos en las crisis políticas, militares y económicas de América Latina durante la década de 1980 es el eje central del documental "Dictators, drugs, discord - Latin America and the USA (2/3)", segunda entrega de una serie en tres partes producida por DW Documentary y publicada el 10 de enero de 2026 en YouTube, que ya acumula miles de visualizaciones.

El episodio profundiza en cómo las políticas anticomunistas de la administración Reagan priorizaron la contención del "efecto dominó" socialista en la región, apoyando a contrarrevolucionarios, respaldando o derrocando aliados según conveniencia, y generando consecuencias devastadoras en Nicaragua, Panamá, Chile y Venezuela.

Nicaragua: la guerra de los Contras Tras la Revolución Sandinista de 1979, que derrocó a Anastasio Somoza y promovió reformas como una masiva campaña de alfabetización (reduciendo el analfabetismo del 50% al 12% en zonas rurales), EE.UU. vio una amenaza cubana y soviética. Reagan invirtió al menos 500 millones de dólares en armar a los Contras —exmiembros de la Guardia Nacional y disidentes—, a quienes llamó "freedom fighters" comparables a los Padres Fundadores. El embargo económico y ataques de la CIA agravaron la crisis, desviando recursos sandinistas a la defensa y prolongando una guerra civil brutal que costó miles de vidas.

Panamá: la caída de Manuel Noriega Manuel Noriega, agente de la CIA desde joven y protegido estadounidense tras la muerte sospechosa de Omar Torrijos en 1981, se convirtió en un aliado incómodo al mantener lazos con Cuba y el narcotráfico. Su opositor, el guerrillero Hugo Spadafora, lo acusó públicamente de tráfico de drogas con el cartel de Medellín de Pablo Escobar; Spadafora fue torturado y decapitado. En 1988, fiscales de Florida lo indictaron por conspiración narco y lavado de dinero. Noriega rechazó renunciar, lo que llevó a la invasión estadounidense de diciembre de 1989 bajo George H.W. Bush: una operación "brutal" que destruyó barrios enteros, capturó a Noriega y lo extraditó a EE.UU. El documental cita la frase emblemática: "They don't have permanent friends, they have permanent interests".

Chile: el referéndum que derrocó a Pinochet Augusto Pinochet, en el poder desde el golpe de 1973, enfrentó creciente oposición. En 1988, un referéndum decidiría su continuidad. EE.UU., bajo Reagan, cambió de postura: el embajador Harry Barnes apoyó activamente la campaña del "No" con fondos del National Endowment for Democracy, focus groups y propaganda que combatió el miedo al régimen. Tras un intento de fraude (corte de luz y anuncio prematuro de victoria del "Sí"), el "No" ganó abrumadoramente. Pinochet intentó declarar estado de sitio, pero sus propios generales se negaron; renunció pacíficamente, marcando un raro triunfo democrático impulsado por presión externa.

Venezuela: el Caracazo y el germen del chavismo En 1989, la crisis económica llevó al presidente Carlos Andrés Pérez a aplicar un paquete neoliberal del FMI: alza drástica de gasolina y recortes sociales. Las protestas espontáneas en barrios pobres (el "Caracazo") se extendieron rápidamente; el ejército reprimió con violencia desproporcionada, causando cientos de muertes. Hugo Chávez, entonces capitán paracaidista, vio el evento como punto de inflexión: "It was a real turning point". Tres años después intentaría un golpe fallido contra Pérez, rindiéndose en TV nacional y convirtiéndose en figura carismática de la oposición radical.

El documental, con testimonios de víctimas, familiares (como la hermana de Spadafora), políticos y analistas, subraya que las intervenciones estadounidenses —desde apoyo a dictadores hasta promoción de democracias selectivas— priorizaron intereses geopolíticos sobre soberanía y derechos humanos, dejando un legado de inestabilidad que aún resuena en la región.