Afganistán: La lucha desesperada por la educación de las niñas bajo el régimen talibán

DAVID RAUDALES
By -

 





Kabul, Afganistán, 1 de enero de 2026 – En un país donde las mujeres han sido sistemáticamente excluidas de la vida pública desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, miles de niñas afganas arriesgan todo por acceder a la educación. Un conmovedor documental de DW Documental, titulado Educación prohibida: niñas afganas luchan por aprender, expone la realidad de escuelas clandestinas que operan en la sombra, desafiando las prohibiciones impuestas por el régimen y ofreciendo una esperanza frágil en medio de la opresión.

El filme, narrado con sensibilidad, sigue la vida cotidiana de varias adolescentes en Kabul y provincias como Herat. Desde agosto de 2021, los talibanes han cerrado las escuelas secundarias y universidades para mujeres, argumentando que necesitan "crear un entorno islámico adecuado". Esto ha dejado a más de 1,1 millones de niñas sin educación formal, según datos de UNICEF citados en el reportaje. "La educación es un derecho humano básico", declara una maestra clandestina, quien opera en una casa privada convertida en aula improvisada.

El documental presenta testimonios impactantes de jóvenes como Fatima, de 16 años, quien estudia en secreto matemáticas, inglés y ciencias. "Sueño con ser doctora para ayudar a mi gente, pero ahora solo puedo aprender escondida", relata con voz temblorosa. Otra protagonista, Zahra, de 14 años, viaja kilómetros a pie para asistir a clases ocultas, arriesgando castigos severos si es descubierta. Las maestras, muchas exempleadas del gobierno anterior, enseñan sin salario, motivadas por la convicción de que "educar a una niña es educar a una familia entera".

Se reconstruye el contexto histórico: durante la primera etapa talibán (1996-2001), las niñas estaban completamente prohibidas de estudiar. Tras la invasión estadounidense en 2001, millones accedieron a la educación, con tasas de alfabetización femenina que alcanzaron el 30%. Sin embargo, el retiro de tropas en 2021 revirtió estos avances. El reportaje incluye archivos de video mostrando aulas llenas antes de la prohibición y ahora vacías o convertidas en madrasas solo para varones.

En escenas de alto riesgo, las cámaras ocultas captan redadas talibanes en barrios sospechosos y advertencias por altavoces: "Las mujeres deben quedarse en casa". Padres entrevistados expresan su dilema: apoyan la educación de sus hijas, pero temen represalias como azotes o prisión. Un padre anónimo confiesa: "Si los descubren, nos matarán a todos". Organizaciones internacionales como la UNESCO y ONGs locales intentan apoyar con clases en línea, pero el acceso a internet es limitado y vigilado.

El documental destaca iniciativas de resiliencia: redes de escuelas secretas que suman cientos en todo el país, financiadas con donaciones privadas. Maestras como la directora de una de estas aulas, identificada solo como "Señorita A.", enseñan a grupos de 10-15 niñas rotando horarios para evitar detección. "No podemos esperar permiso de los talibanes; la educación no espera", afirma.

Expertos consultados, como la activista por los derechos de las mujeres Mahbuba Seraj, critican la hipocresía del régimen: "Prometieron moderación, pero han impuesto el apartheid de género más estricto del mundo". El reportaje menciona que Afganistán es el único país que prohíbe la educación secundaria para niñas, violando convenciones internacionales.

A pesar del miedo, las protagonistas muestran determinación. En una escena emotiva, un grupo de niñas recita poemas sobre libertad y conocimiento. "Un día volveremos a las escuelas abiertas", dice una de ellas con lágrimas. El filme concluye con un llamado urgente a la comunidad internacional: sin presión diplomática y sanciones dirigidas, el futuro de generaciones enteras está en peligro. La educación clandestina no es sostenible a largo plazo y expone a las niñas a traumas psicológicos y riesgos físicos.

Este documental, con imágenes íntimas y testimonios valientes, no solo denuncia la opresión talibán, sino que celebra la resistencia femenina afgana. En un mundo que a menudo olvida Afganistán, recuerda que detrás de las estadísticas hay sueños aplastados y luchas silenciosas por un derecho fundamental